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lunes, 6 de abril de 2015

El Cern vuelve a la búsqueda de la partícula de Dios.

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el mayor acelerador del mundo, empezó de nuevo a funcionar hoy, después de dos años de obras de mantenimiento y puesta a punto y varios meses de preparación para el nuevo encendido.

Tres años después de que en el CERN se demostrase la existencia del "bosón de Higgs", ahora los físicos quieren indagar en otros misterios del Universo. En los próximos años esperan encontrar por primera vez pruebas concretas de la existencia de la denominada materia oscura, así como información sobre su composición elemental.

Cientifícos y amantes de la física de todo el mundo siguen hoy en vivo la reactivación del LHC a través del blog que el CERN puso en funcionamiento bajo el título: "LHC, temporada 2".

"Aquí estamos muy contentos, funcionó de maravilla", explicó el director general del CERN, Rolf-Dieter Heuer, desde el centro de control de Meyrin, cerca de Ginebra. "Estamos entusiasmados por lo rápido que pasó con éxito el primer haz de partículas por el anillo acelerador", agregó.

El gran colisionador de hadrones (LHC), la “máquina del Big Bang”, se embarcará en un nuevo intento por resolver algunos misterios del Universo y la búsqueda de la “materia oscura” o “partícula de Dios”.

 La máquina ha permanecido cerrada durante dos años en los que se le han realizado ajustes. La esperanza en su segunda puesta en marcha se concentra en superar lo que se conoce como Modelo Estándar sobre cómo funciona el Universo al nivel de las partículas elementales y en la “Nueva física”.

 Esto implica investigar la “materia oscura” que supone un 96 por ciento del Universo pero que sólo puede ser detectada por su influencia en la materia visible como galaxias y planetas.

Los científicos preparan colisiones de partículas que prevén comenzar en junio, aunque es improbable que surja cualquier nuevo descubrimiento hasta mediados de 2016. Los ajustes incluyeron nuevos imanes, rayos de energía y voltajes más altos y una revisión completa de todos el cableado alrededor de los 27 kilómetros subterráneos del túnel y sus cuatro principales detectores y múltiples imanes.

“Es fantástico ver que marcha tan bien después de dos años y una gran reforma”, dijo el director del Cern, Rolf Heuer, en el blog de la organización por su nueva puesta en marcha.

En dos meses, el Cern comenzará a colisionar partículas a cerca de la velocidad de la luz y con casi el doble de energía en comparación con el periodo anterior. El pasado 24 de marzo, el CERN anunció que la puesta en funcionamiento completa de su gran acelerador de protones sufriría un retraso debido a un cortocircuito intermitente.

Hoy, los haces circularon a una energía de inyección y en los próximos días, tras la verificación de que todo funciona correctamente, la energía irá aumentando paulatinamente hasta lograr el nivel más óptimo.

La idea es que cada haz de protones consiga circular a una energía de 6,5 TeV (teralectronvoltios), lo que producirá colisiones a una energía de 13 TeV.

En esta nueva etapa de operaciones, el acelerador mejorado podrá utilizar toda su capacidad en favor de la física en el periodo comprendido entre 2016 y 2018, durante el cual pretende arrojar luz sobre la composición de la materia oscura.

El LHC es la máquina más potente que existe, con imanes conductores que funcionan a modo de pilas, y su energía almacenada equivale a la de un portaaviones desplazándose a 43 kilómetros por hora o a la de un avión Airbus 380 volando a setecientos kilómetros por hora.

El acelerador tiene la forma de un anillo de 27 kilómetros de circunferencia y se encuentra dentro de un túnel localizado a unos ochenta metros bajo tierra, en la frontera de Suiza y Francia.

Para funcionar requiere estar a una temperatura de 217 grados centígrados bajo cero, más baja que la del espacio, y que se consiguió a finales del año pasado. En 2012, el LHC permitió uno de los mayores descubrimientos realizado hasta la fecha en el mundo de la física: demostrar empíricamente el bosón de Higgs, lo que confirmó el Modelo Estándar en el que se basa la física de partículas.

Según Heuer, es impredecible cuando volverán a producirse grandes descubrimientos hacia una nueva física. "Puede suceder rápidamente, pero también puede tardar mucho tiempo, soy prudente al respecto", afirmó. Los científicos del CERN y las instituciones vinculadas a este esperan que los descubrimientos del Gran Colisionador sirvan para confirmar o rebatir complicadas teorías sobre la composición y funcionamiento del Universo. Entre ellas está la supersimetría, que
ayudaría a cerrar huecos en el modelo estándar y en el conocimiento humano de las bases que sustentan el mundo.

Con la demostración de la existencia del "bosón de Higgs", en junio de 2012, se completó el modelo estándar de la materia vigente hasta el momento. Pero esa teoría solo explica el Universo de forma muy limitada. "No entendemos el 95 por ciento del Universo, que es materia oscura y energía oscura", explicó Fabiola Gianotti, que en 2016 sustituirá a Heuer al frente del CERN. "Veremos qué descubrimos con el LHC y entonces analizaremos lo que significa para teorías futuras sobre la estructura del mundo", afirmó Gianotti.

Lo que está claro es que la física se encuentra en el primer paso de una nueva era con emocionantes experimentos. Está previsto que el renovado LHC funcione hasta 2035. Y en el caso de que hasta entonces los investigadores no descubran nada, ya hay planes desde hace tiempo para un nuevo y mucho más potente acelerador de partículas.

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