Presidenta de Costa Rica, Laura Fernández promete mano dura contra el narco.
La derechista Laura Fernández asumió este viernes la presidencia de Costa Rica con un proyecto de mano dura contra el narcotráfico y concentración de poderes tutelado por su antecesor, inédito en un país considerado por mucho tiempo de los más seguros y democráticos de América.
La politóloga de 39 años gobernará a la sombra de su mentor, el mandatario saliente Rodrigo Chaves, a quien nombró como superministro que controlará la agenda política y económica del llamado "gobierno de la continuidad".
En un acto multitudinario en el Estadio Nacional de San José, en asueto gubernamental, Fernández juró para un periodo de cuatro años tras ganar cómodamente las elecciones del 1 febrero, gracias a la popularidad de Chaves.
"¡Sí, juro!", dijo Fernández con la mano sobre la Constitución y una Biblia, tras lo cual la jefa de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, le colocó la banda presidencial en una investidura por primera vez entre mujeres, pese al auge del conservadurismo en Costa Rica.
Exministra de la Presidencia de Chaves, toma las riendas del pequeño país centroamericano de 5,2 millones de habitantes, famoso por su estabilidad política y riqueza natural, pero hoy con un récord de asesinatos por el narcotráfico.
"Quiero ir por la calle y no temer a una balacera. También espero que baje el costo de vida", expresó Nancy Gutiérrez, ama de casa de 50 años.
Fan del presidente Nayib Bukele, Fernández prometió una cárcel inspirada en la megaprisión para pandilleros de El Salvador, endurecer las penas e imponer estados de excepción en zonas conflictivas.
Aliada, como Chaves, de Donald Trump, la segunda mujer en gobernar Costa Rica afianza a la derecha en Latinoamérica, tras recientes triunfos en Chile, Bolivia y Honduras.
Gobernará con 31 de 57 diputados a su favor, una mayoría conveniente para buscar aliados en su afán de reformar el Estado, sobre todo el poder judicial, al que achaca la inseguridad y protección de élites tradicionales.
La nueva presidenta, que también heredó la mayoría del gabinete de Chaves, promete un "cambio profundo e irreversible".
Opositores y analistas consideran que su proyecto apunta a una hegemonía similar a la de Bukele, quien acumuló poder absoluto e instauró la reelección indefinida sobre el éxito de su guerra antipandillas, criticada por grupos de derechos humanos.
Habrá "una diarquía (gobierno compartido)", opina el politólogo argentino Daniel Zovatto, quien calificó de "muy peligrosa" la "concentración de poder" en un expresidente "con tentaciones autoritarias".
Constantino Urcuyo, doctor en sociología política de La Sorbona, cree que el "modelo Bukele no tiene cabida en Costa Rica". "Vivimos rasgos de autoritarismo y el viento se nos movió a la derecha, pero aún hay "instituciones fuertes para resistir", dijo a AFP.
Chaves, economista de 64 años, cuyo estilo sarcástico y confrontativo es popular, debe esperar dos mandatos para postular a la reelección, pero diputados oficialistas no descartan cambiar esa norma.
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5/08/2026 03:02:00 p. m.
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