La autopsia realizada a Junieysis Adely Merlo Espinoza confirmó que la joven nicaragüense murió por asfixia mecánica (compresión extrínseca del cuello), reforzando la hipótesis de estrangulamiento.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica informó que el crimen probablemente ocurrió el mismo día de su desaparición, el pasado 31 de marzo.
El cuerpo fue recuperado tras un complejo operativo de extracción en una fosa en Santa Ana.
El principal sospechoso, su expareja Gustavo Adolfo Ramírez Calvo de 57 años, permanece bajo custodia mientras la investigación continúa para esclarecer la dinámica exacta del femicidio.
📍 Detalles del hallazgo:
Causa de muerte: Estrangulamiento.Asfixia habría sido provocada con las manos.
Fecha del crimen: Se presume que ocurrió el 31 de marzo, día de su desaparición.
Detalles del hallazgo: Cuerpo localizado en una fosa de 2 metros de profundidad en Santa Ana; la extracción finalizó a las 4:30 a. m. del jueves tras un operativo del OIJ.
Estado de la investigación: Abierta y en desarrollo; los resultados forenses refuerzan la hipótesis de ataque directo y femicidio.
La tragedia de Espinoza es la crónica de una muerte que ella misma intentó evitar acudiendo a las leyes. Wilder reveló que su hermana ya contaba con medidas cautelares contra el hombre de 57 años. Hubo una orden de alejamiento por un año, la cual el sujeto apeló, pero que inicialmente le obligaba a guardar distancia.
En un acto de valentía, la joven se había mudado a San Ramón de Alajuela, alquilando una casa propia para poner kilómetros de por medio entre ella y su agresor. No obstante, el sospechoso utilizó la vulnerabilidad económica de la joven como un grillete. Al ser ella la cuidadora de tiempo completo de sus gemelas, no podía trabajar, dependiendo de la pensión alimenticia que Calvo Ramírez debía pagar.
«Él la seguía a diario. Iba a San Ramón tres veces por semana. Empezó a amenazarla con que, si no regresaba al condominio donde él vivía, dejaría de pagar la pensión y el alquiler», denunció Wilder. La joven, acorralada por la necesidad de dar un techo y comida a sus hijas, terminó cediendo a la presión de regresar al entorno de su verdugo, el lugar donde finalmente encontraría la muerte.
Con el hallazgo del cuerpo en la madrugada y el sospechoso ya en prisión, la familia Merlo ha iniciado una nueva lucha, quizás la más importante de todas: el futuro de las dos niñas de cuatro años. Actualmente, las menores se encuentran bajo custodia del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
El hermano de la víctima ha sido enfático ante las autoridades y los medios: no permitirán que las niñas queden bajo el margen de influencia de la familia del agresor. Su cuestionamiento hacia el entorno de Calvo Ramírez es desgarrador: «¿Tendrían corazón las tías o hermanas de este señor para decirle a esas niñas en el futuro: ‘Hija, tu mamá no está porque fue asesinada por tu padre’? No se puede. Ellas no pueden quedar ahí».
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