Justicia y Custodia: La batalla de la familia Merlo tras el femicidio de Junieysis
Mientras la comunidad de San Juan de Río Coco despide los restos de Junieysis Adely Merlo Espinoza, de 29 años, una nueva y compleja batalla legal se traslada a las oficinas del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) en Costa Rica. El destino de sus hijas gemelas, de apenas cuatro años, es ahora el epicentro de una disputa entre la familia materna y la hermana del femicida.
1. El historial de un crimen premeditado
Las investigaciones recientes han revelado un entorno de vigilancia extrema y control psicológico. Según relató la madre de la víctima, doña Vilma Espinoza, Junieysis vivía bajo el asedio de dispositivos ocultos; la joven había descubierto al menos dos teléfonos celulares escondidos en su hogar con los que Gustavo Ramírez Calvo, de 57 años, grababa sus conversaciones privadas.
El sistema de protección también falló: Junieysis había solicitado medidas de protección por violencia doméstica en marzo de 2025, pero estas expiraron en marzo de 2026, apenas semanas antes de que fuera estrangulada y enterrada clandestinamente con ayuda de maquinaria pesada en Santa Ana, San José.
2. Disputa por la custodia: ¿Con quién deben crecer las gemelas?
Ariel Merlo, hermano de la víctima, confirmó que una hermana del agresor ha solicitado formalmente la custodia de las menores ante las autoridades costarricenses. La postura de la familia Merlo es firme:
Impacto Psicológico: "No sería justo ni sano que las niñas crezcan con la familia de quien asesinó a su madre", manifestó Ariel, subrayando que, aunque no guardan rencor personal, la carga emocional para las niñas sería devastadora.
La Unidad Fraterna: El argumento más fuerte de la familia materna es la existencia de un hermano mayor de 10 años que reside en Nicaragua. El objetivo es que los tres hermanos crezcan juntos, preservando el núcleo familiar original que Junieysis deseaba reconstruir antes de su muerte.
3. El panorama legal y la respuesta del PANI
A pesar de la solicitud de la tía paterna, el panorama parece favorecer a los abuelos nicaragüenses. El PANI ha indicado que, legalmente, la prioridad recae en el núcleo familiar de la víctima de femicidio. Sin embargo, el proceso administrativo ha sido doloroso: la familia materna no pudo despedirse de las niñas antes de repatriar las cenizas de Junieysis, ya que el encuentro no fue autorizado a tiempo.
Actualmente, el proceso se encuentra en las siguientes etapas:
En Costa Rica: Las menores permanecen bajo el resguardo del Estado en un hogar solidario. Mientras tanto, el Juzgado Penal de Pavas dictó un año de prisión preventiva contra Ramírez Calvo por el delito de femicidio.
En Nicaragua: La familia Merlo prepara las pruebas socioeconómicas y legales para demostrar que cuentan con el entorno adecuado en San Juan de Río Coco para recibir a las niñas.
4. Una voluntad truncada
La tragedia se agrava al saberse que Junieysis tenía un plan de escape fallido. Tras visitar a su padre enfermo en 2025, su intención era regresar definitivamente a Nicaragua. El sospechoso, sin embargo, utilizaba a las gemelas como mecanismo de retención, oponiéndose a que salieran del país.
Hoy, la lucha de los Merlo Espinoza no es solo por justicia penal y una condena máxima, sino por cumplir el último deseo de Junieysis: que sus hijos crezcan juntos, libres de violencia y en su tierra natal.
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4/12/2026 11:14:00 a. m.
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